A primera vista, la gente que entró el jueves al salón 121 de la Biblioteca J. Paul Leonard y fue recibida por estudiantes que escenificaban peleas escolares pudo haber encontrado la escena extraña.
Jazdil Poupart-Feliciano es codirectora de Micelio Abolicionista, una colaboración de educadores, activistas y estudiantes unidos en promover alternativas para atender los conflictos desde una perspectiva abolicionista.
Como parte del evento Latinx Speaker, “Abolition, Decolonization and Activism in Puerto Rico”, Poupart-Feliciano organizó una actividad en la cual estudiantes reflexionaron sobre las diferentes formas de castigo que presenciaron en la escuela. El propósito de la actividad era animar a los asistentes a comparar y contrastar esos castigos y preparar una escena demostrando una solución alternativa. Luego diferentes grupos presentaron ambas situaciones para los asistentes.
Carolina Prado, una profesora de estudios latinos/latinas, ayudó organizar el evento en conjunto con el Latinx Student Center después de haber escuchado a Poupart-Feliciano y viendo la conexión entre las discusiones en su clase de LTNS 210: Latina/o/x Healthcare Perspectives, quien asistió al evento.
“Quiero que mis estudiantes tengan un conocimiento de las maneras en las cuales el encarcelamiento y las escuelas pueden ser centros de castigo y trauma”, dijo Prado. “Estoy muy segura de que castigar a la gente en la cárcel verdaderamente no nos hace más seguros”.
Durante su presentación, Poupart-Feliciano habló sobre la atención que le ha puesto a ayudar a docentes en Puerto Rico a reflexionar en su sistema de educación, sus medios de disciplina, como se lleva a cabo el castigo, y cómo puede estar conectado al complejo carcelario industrial.
“Cada vez que decidimos, por ejemplo, llamarle a la policía a mi vecino en vez de acercarme y preguntarle qué necesita, cada vez que escojo el castigo en lugar de acercarme a una situación conflictiva con curiosidad para ver qué otras opciones son posibles, todos eso son momentos que experimentamos en el dia a dia y tenemos agencia sobre ello”, dijo Poupart-Feliciano.
Poupart-Feliciano, que fue maestra en Puerto Rico, llegó a desilusionarse con el sistema educativo que había en la isla. Durante uno de sus proyectos de postgrado en la Universidad de San Francisco, creó una herramienta para que maestros puedan desafiar el sistema en el cual se encuentran y también analizar su propia perpetuación de daño y castigo.

Sara Bermudez, una estudiante de posgrado de filosofía, sólo se enteró del evento una hora antes del comienzo pero dijo que era informativo.
“Es muy pertinente a hoy, creo, para la comunidad latina en particular”, dijo Bermudez. “Estamos lidiando con bastante violencia y encarcelamiento público con las redadas de ICE en el momento. Estamos viendo familias separadas severamente y eso interrumpe cómo recibimos nuestra sabiduría. No podemos hablar de educación sin reconocer estas cosas”.
De acuerdo a Poupart-Feliciano, el micelio, una serie de raíces de hongo que se desarrollan bajo tierra, representa el labor del movimiento abolicionista gracias a la idea que ambos son necesarios para el ambiente. En la naturaleza, el micelio comunica y distribuye recursos y nutrientes a partes del ecosistema que lo necesitan.
La forma en la que nos interesa trabajar que primero es descentralizado; tu no puedes identificar dónde empieza el micelio y donde termina, se mantiene constantemente en expansión”, dijo Poupart-Feliciano. “Así que se presta para una distribución más equitativa”.
Arleene Ortiz, una estudiante de estudios de raza y resistencia y de estudios latinos, aprendió sobre la conexión entre la educación y el castigo durante el evento.
“Yo quiero ser maestra en el futuro, y como maestra, lo que te dicen es que, ‘Tienes que castigar a tus estudiantes, sino no van a aprender’,” dijo Ortiz. “Eso es lo que nos enseñan, ¿pero no podemos verlo desde un estado abolicionista que nos ayudará a crecer en vez de castigar?”
Poupart-Feliciano dijo que la meta de Micelio Abolicionista al involucrarse en eventos como este es destacar las voces de aquellos que han sido encarcelados o han apoyado a seres queridos encarcelados, ya que se han excluido de la conversación.
“A lo mejor tú nunca has estado encarcelado o no tengas a ninguna persona en tu vida en la cárcel pero la medida en la cual cómo sociedad seguimos invirtiendo en destruir comunidades mediante el encarcelamiento, esa decisión nos afecta a todos”, dijo Poupart-Feliciano.

